viernes, 27 de junio de 2014

Análisis estructural comparativo de la novela Brick y el olivo 33 del autor Manuel Bárcenas, versus Los cuerpos extraños "de" Lorenzo Silva Amador

Como bien sabéis los lectores de este blog y los de mi página web, dedicadas ambas a mi primera novela Brick y el olivo 33, el 5 de junio de 2013, previa inscripción en el registro de la propiedad intelectual, y después de valorar los pros y los contras, decidí autopublicarla en formato digital en Amazón, Google Books, e iTunes, conservando los derechos digitales y sin renunciar a una posible publicación futura en formato tradicional papel con alguna editorial que pudiera mostrar interés por la misma.

El manuscrito de mi novela lo envié a dos editoriales. En septiembre de 2012 a Temas de Hoy, franquicia del Grupo Planeta, a la atención de la señora Raquel Gisbert Misdrel. El 8 de marzo de 2013, a la editorial Playa de Ákaba, a la atención de la señora Noemi Trujillo Giacomelli y del señor Lorenzo Silva Amador, dos de los socios fundadores y principales responsables de la misma.

Ambas editoriales tenían el manuscrito de mi novela cedido para su exclusiva lectura y valoración literaria, confiando su autor en el buen uso del mismo por parte de ellas.

El 14 de marzo de 2013, Temas de Hoy, a través de la señora Gisbert, me comunica que el informe de lectura y valoración literaria de mi novela no ha sido favorable. A la fecha de la presente entrada en este blog, al no haber recibido comunicación alguna, mi novela teóricamente estaría aún en proceso de lectura y valoración en la editorial Playa de Ákaba.

A finales de mayo de 2014, me entero por las noticias literarias de la prensa que el escritor Lorenzo Silva Amador, ha declarado en diversos foros la aparición de “su” próxima novela titulada Los cuerpos extraños, publicación prevista para el 3 de junio por la editorial Ediciones Destino, franquicia del Grupo Planeta. La reseña del editor en varias librerías digitales junto a unos pocos datos que el laureado escritor desvela de la misma me hacen sospechar de la existencia de curiosas coincidencias con todo o parte de la historia recogida en Brick y el olivo 33. Obviamente, en ese momento, y puesto que sólo se trataba de una sospecha, decido esperar a la publicación de Los cuerpos extraños, leer la novela y poder certificar lo que a priori he identificado como un uso indebido del manuscrito de mi novela.

Tras adquirir la novela Los cuerpos extraños y leerla detenidamente, confirmo mis sospechas, detectando coincidencias estructurales esenciales entre dicha novela y la mía, lo cual, como se pueden imaginar, me entristece, y causa angustia y desasosiego.
En consecuencia, me veo obligado a denunciar el delito y a consultar a un abogado, a aparcar la escritura de mi segunda novela en la que estaba inmerso, y a dedicar tres semanas de un tiempo siempre escaso a realizar un análisis estructural comparativo entre mi novela Brick y el Olivo 33 y la de Los cuerpos extraños.
Adjunto en este enlace dicho análisis estructural comparativo realizado personalmente, documento sustancial sobre el que se fundamenta mi reclamación contra el señor Lorenzo Silva Amador, escritor creativo donde los haya.

Como se deduce de la lectura de dicho análisis, las coincidencias detectadas no tienen un carácter puramente accesorio. Todo lo contrario, afectan directamente al argumento central, temáticas tratadas, personajes, psicologías, línea temporal, escenas en la que se desarrollan las historias y similares lugares. Para poner la guinda al pastel el desenlace de la novela es el mismo: detención del presidente de diputación provincial Ramón Aparicio junto a otros importantes personajes políticos y mafiosos en Brick y el olivo 33, y del responsable provincial Arturo Grau y otros importantes personajes políticos y mafiosos en Los cuerpos extraños.
Lo que el señor Lorenzo Silva Amador (y/o sus ayudantes) hace con mi novela resulta transparente:
 Enmascarar los contenidos esenciales de la trama policial y de corrupción política de Brick y el olivo 33 bajo una historia más de la conocida serie de novelas protagonizadas por el brigada Bevilacqua.
 Transformar mi novela Brick y el olivo 33, creando personajes paralelos con distinto nombre y/o sexo pero con idéntica caracterización, dándose en ellos muchas coincidencias esenciales con los míos. Es particularmente llamativo el uso de varios nombres y apellidos de personajes iguales a los utilizados en Brick y el olivo 33 aplicados a caracterizaciones distintas.
 Coger la historia, los lugares y los personajes de Brick y el olivo 33, diseccionándolos y reestructurándolos en distinto orden, presentando una narración supuestamente original bajo el característico sello personal del señor Silva que tanto éxito le ha dado en su vida profesional (serie Bevilacqua).
En definitiva, y sin ningún género de dudas para mí, en Los cuerpos extraños se produce respecto a Brick y el olivo 33 una transformación de contenidos, se transponen conceptos fundamentales y elementos estructurales, se dan coincidencias que definen elementos esenciales del argumento, hay similitudes sustanciales en el desarrollo de la trama y en su desenlace, en los personajes protagonistas y secundarios y en sus interrelaciones.

Todo lo anterior, como cualquier mente despejada puede entender, me provoca una gran tristeza interior, y no renueva precisamente mis esperanzas en la bondad del género humano. Que un escritor de renombre utilice mi humilde historia en su exclusivo provecho, sólo se puede calificar de acto ruin y avariento. Más grave aún si cabe, mientras yo me devanaba los sesos realizando el análisis estructural entre mi novela y la “suya”, el señor Lorenzo Silva Amador firmaba alegremente ejemplares de Los cuerpos extraños repartiendo sonrisas entre sus admiradores incondicionales en la Feria del Libro, que se llevaban bajo el brazo, calentito, un nuevo ejemplar del brigada Bevilacqua sin sospechar las inconfesables inspiraciones del galardonado escritor. Un comportamiento con un nombre específico en el ámbito delictivo, motivo más que suficiente para que la fiscalía actuase de oficio en defensa del interés, ya no mío, sino de terceras personas.

Ya acabo, señor Silva, recordándole lo que usted mismo pone en boca (o mejor dicho, creo que pone en boca) del brigada Bevilacqua y de la sargento Chamorro en “su” extraña novela Los cuerpos extraños, transmitiéndole que no hay mayor grandeza en el ser humano que la de pedir perdón, y si aún le queda a usted algo de dignidad, siga el consejo del ascendido a subteniente Vila (ya sé que por su antigüedad, no por los tristes méritos que obtiene en Los cuerpos extraños emulando mi historia) y de la sargento Virginia:

“Reaccione, Manuel —le recomendé—. Mire, no voy a tratar de entender el hecho, ni voy a hacer ningún juicio moral o simplemente racional sobre por qué alguien como usted acaba envuelto en una mierda como ésta. Ya le tocará hacer examen de conciencia y sopesar lo inteligente que fue o no dejarse enredar a cambio de lo que quiera que sacara. Lo que me parece, mirándole y comparando con lo que vi ayer por la tarde en un calabozo de Nápoles, es que usted no es un bicho irrecuperable, algo le queda de vergüenza y de humanidad. Juegue esa baza y redúzcase el castigo, que no va a ser sólo el que le ponga el juez, sino el que usted se impondrá durante el resto de sus días. ¿De verdad cree que le compensa jugar a ese juego de rufianes de la ley del silencio, a esa maniobra barata del «me niego a declarar»?

“Si quiere un consejo, señora Valls —dijo—, y siempre que no tenga nada que ocultar, y no me refiero a un revolcón con la jefa o lo que quiera de ese estilo que hubiera entre ambas, diga verdad, sólo verdad y la verdad completa, hasta donde recuerde. Lo que trate de arreglar o eludir o disfrazar, sea cual sea la razón por la que cree que le conviene hacerlo, no va a redundar de ninguna manera en su beneficio, se lo aseguro. Sabemos hacer nuestro trabajo, y los hechos acaban saliendo siempre a la luz. Por más de un camino y con más de una prueba. Les gusta imponerse a nuestras mentiras y a las lagunas de nuestra memoria, sobre todo cuando alguien los busca con suficiente ahínco”.

“Entonces no te mintió, simplemente dirigió tu atención hacia otra cosa —razonó la sargento—. Es la mejor técnica para colársela a alguien, sin perder la compostura. Como hacen los magos. Se cercioran de que estás mirando a cualquier lugar menos donde sucede el truco”.

jueves, 10 de abril de 2014

Asquerosa

Es rigurosamente cierto que el dieciocho de diciembre del año del Señor de MMXIII, en plena proclama nacional catalanista y cuando me disponía a dar buena cuenta de mi tosta de pan con tomate, jamón y aceite de oliva virgen extra, los mil hombres y mil mujeres del municipio granadino de Valderrubio (antigua Asquerosa, Aquae Rosae para los romanos, con su correspondiente gentilicio) quedaban segregados definitivamente de los seis mil granadinos de Pinos Puente, para mayor gloria y mejor gestión de sus intereses particulares netamente diferenciados. Al mismo tiempo, los tres mil habitantes de la pedanía de Torrenueva adscritos al municipio de Motril, instaban a través de sus legales representantes políticos localísimos el inicio del expediente de independencia de la metrópoli motrileña. En ambos casos con el visto bueno de la Excelentísima Diputación de Granada y de la no menos Ilustrísima Junta de los ERE de Andalucía.
Lo juro, ¡Vive Dios! para que conste dónde sea menester.
Se dice también, aunque esto no he podido constatarlo personalmente, que los mil vecinos del barrio de Igueldo se han lanzado a las calles en señal de protesta y han quemado algunos contenedores de basura frente al Excelentísimo Ayuntamiento de San Sebastián, amenazando con establecer unilateralmente sus fronteras y crear una policía aduanera de acceso a su macizo montañoso.
Por su parte, el alcalde de Guadiana del Caudillo, como máximo responsable de la corporación local y en representación de los productores de paletas y jamones del municipio, ha presentado un escrito ante la Junta de Extremadura solicitando que la actual denominación de origen “Dehesa de Extremadura” pase a llamarse “Dehesa del Caudillo”.

Si he logrado arrancarles una sonrisa, eso que se llevan puesto. Pero no se engañen. Aunque es bueno no renunciar a cierta dosis de humor en tiempos de dolor, los momentos actuales que vivimos en nuestra querida España son absolutamente trágicos para millones de ciudadanos. Solucionar sus problemas es lo importante, no la sed de poder de los miserables régulos de las distintas taifas. Ojalá aflore la sensatez entre tanta mediocridad política y derecho a decidir y no se cometan los errores del pasado. Si no, buena la que nos espera.
Dedico esta entrada a JL Sivón. Sirva como un abrazo muy grande y un “me alegra saber de ti de nuevo”, después de dos meses de silencio por el dolor sobrevenido. Espero haberte hecho sonreir y me permito enlazar con el video Youtube que me enviaste para una mejor comprensión del que guste de leer este blog. 



miércoles, 19 de marzo de 2014

España reino de taifas: esplendor y declive


Es doloroso reconocerlo, pero en España, desde la creación del artificioso aparato autonómico en los años de la transición, muchas de las inversiones en infraestructuras y servicios de las diferentes regiones autónomas, se han caracterizado por una espantosa ineficacia, sin repercutir ni en generar riqueza para la sociedad, ni en una mejora del nivel de vida de los ciudadanos. Duele constatarlo, pero es el panorama que nos han dejado los régulos de las taifas que hemos votado durante más de treinta años de democracia, que con el único objeto de mantenerse en sus poltronas, se han dedicado a vender a los “nacionales de sus pequeños estados” una engañosa prosperidad, sin preocuparse en definir modelo económico de futuro alguno, sustentada exclusivamente sobre la base de un crecimiento urbanístico desordenado, inversiones públicas ilimitadas e ingentes subvenciones de fondos europeos sin una adecuada supervisión. Los despilfarros en infraestructuras irracionales desde el punto de vista económico durante estos años alcanzan cifras astronómicas. Un auténtico esperpento: cientos de miles de viviendas construidas sin existir una demanda real, cientos de polígonos industriales vacíos sin empresas interesadas en instalarse en ellos; aeropuertos sin demanda de pasajeros; autopistas de peaje sin vehículos; desaladoras con un bajísimo nivel de rendimiento; parques temáticos, ciudades del cine, del transporte, de las ciencias, de la cerámica… Duele, y mucho, pero a eso se han dedicado estos reyezuelos nuestros a los que hemos encumbrado como si fuesen Jefes de Estado: al diseño de infraestructuras faraónicas según el capricho del gobernante de turno, sin pararse a analizar su idoneidad económica, con abultados sobrecostes en casi todos los casos, y sin satisfacer las expectativas de puestos de trabajo prometidos. Y lo más grave, sin que nadie asuma la más mínima responsabilidad. Si añadimos a este irracional y salvaje comportamiento económico los millares de asesores y cargos públicos nombrados a dedo con sueldos ignominiosos al frente de organismos de dudosa necesidad como fundaciones, consorcios, patronatos, mancomunidades, observatorios, institutos, parques de atracciones, circuitos de velocidad, empresas externas asociadas, organismos autónomos, agencias, televisiones, radios, vicepresidencias, gabinetes, embajadas regionales en el extranjero, diputaciones provinciales, consejos provinciales…, obtendremos como resultado el monstruoso nivel de endeudamiento y déficit público al que los españoles tenemos que hacer frente en los momentos actuales. No hay que ser economista para entender que una organización administrativa de este tipo se manifiesta a toda luz insostenible. El problema es que para mantener a semejante monstruo administrativo y simultáneamente poder realizar las inversiones realmente necesarias que repercuten en el bienestar del ciudadano (hospitales, colegios, carreteras, depuradoras…), a las taifas de España no les quedaba más remedio que incurrir en un endeudamiento continuo. Y eso hicieron, con total descaro y desprecio a una gestión sensata. Primero, creando ex profeso cientos de sociedades públicas para engañar a la ciudadanía con el artificio contable de no computar su deuda en los presupuestos oficiales. Después, cuando el endeudamiento comenzaba a alcanzar cifras escandalosas, recurriendo al capital privado: por un lado, a través de concesiones para la construcción y posterior gestión de importantes infraestructuras (carreteras, hospitales, plantas de tratamientos de residuos, aparcamientos, desaladoras, parques eólicos, líneas de transporte público …); por otro, a través de un sinfín de contratos públicos de mantenimiento a largo plazo (edificios públicos, servicios de limpieza de calles y jardines, recogida de basuras, gestión de las zonas azules de aparcamiento, servicios de traslado de enfermos en ambulancias…). Las derivadas de estos tipos de contratos de colaboración público-privada y externalizaciones de servicios (algunos de ellos sumamente sensibles para la ciudadanía como los servicios asistenciales, educativos y sanitarios), que los políticos defienden ahora a ultranza bajo una supuesta mejor gestión del sector privado, son desde mi punto de vista dos: la primera, el incremento del poder de las grandes fortunas y fondos de inversión, es decir, del poder financiero de los mercados, cuyos intereses casi nunca son coincidentes con los de la sociedad en general; la segunda, y a largo plazo con un maligno efecto multiplicador sobre el endeudamiento público, el incremento continuo de los gastos corrientes de los presupuestos públicos. O sea, dicho en román paladino, que en el futuro, de seguir la economía española por estos derroteros, los ciudadanos estaremos en manos del no tan misterioso poder financiero de los mercados, si es que no lo estamos ya. De hecho, los que se están beneficiando actualmente de la ingente cantidad de activos inmobiliarios e inversiones públicas depreciadas por la nefasta gestión de los gestores políticos de las distintas taifas no son otros que los de siempre: los que mas tienen. Activos pagados por todos los ciudadanos para enriquecer a unos pocos. Una gran paradoja.
Ésta es la realidad de nuestro país de taifas. Una maléfica cancamusa planificada a conciencia. Un engaño sutil y malévolo en el que los políticos se han vuelto especialistas. El resultado de la gestión de sus ególatras e imprudentes gobernantes, con las miras puestas sólo en el voto y en mantenerse en sus poltronas, alguno de ellos consiguiéndolo hasta dos décadas consecutivas. Incapaces de consensuar nada con el antagonista político. Favoreciendo interesadamente la pérdida del sentimiento nacional. Promoviendo ventajas fiscales de unas regiones sobre otras y la duplicidad legislativa. Interviniendo de forma insensata en la ordenación urbanística generando hiperinflación del valor del suelo y corrupción generalizada. Permitiendo la proliferación de sistemas educativos y sanitarios distintos, las diferencias salariales entre regiones e injustas imposiciones lingüísticas que impiden la igualdad de oportunidades. Unos presuntos líderes políticos que blindan sus intereses particulares, y actúan al margen de la racionalidad económica, dificultando el desarrollo empresarial nacional y dedicándose en treinta años de estado autonómico a desmembrar la unidad del mercado interior español. Y lo peor de todo, incapaces de establecer las bases de un modelo económico diversificado para el futuro que pueda absorber la cada vez más dramática mano de obra desempleada del país, en especial la de millones de jóvenes bien preparados cuyo desencanto va en aumento.
Ante esta situación quisiera creer que los españoles sabremos resurgir como ave fénix de entre tanta ceniza y derecho a decidir. Al fin y al cabo, la Europa de la que formamos parte y en la que vivimos, también es una realidad administrativa compleja y difusa. El problema no creo que sea ni el centralismo ni el federalismo. Ambos conceptos no son ni inmutables, ni intrínsecamente buenos o malos. Ni siquiera existen en grado puro. En naciones diversas en las que el devenir de la historia ha conformado en unidades más o menos homogéneas con un destino común, tan deseable es un determinado nivel de descentralización como que existan unas bases comunes, siempre que en ambos casos el objetivo sea favorecer el desarrollo y el bien común, que a fin de cuentas es lo que mueve a los seres humanos a organizarse territorialmente de determinada forma bajo un determinado modelo de sociedad. O dicho de otra forma, lo relevante para que un modelo de estado cumpla los objetivos universales válidos para cualquier sociedad de individuos basada en el bien común, no es el mayor o menor grado de descentralización, sino la flexibilidad en su concepción y, sobre todo, la eficiencia en la gestión.
¿Y qué es lo que propongo?, se estará preguntando alguno a estas alturas del análisis. Pues mire usted, nada del otro mundo. A saber:
Volver a la sencillez. Que el ejemplo que el pueblo español dio durante la transición democrática, evitando conflictos, apostando por lo que nos unía y por la apertura al resto de Europa, siga siendo el camino. Pero con un profundo examen de conciencia. El paso que los españoles dimos desde la centralización más absoluta existente durante la dictadura franquista a la descentralización total y el café para todos (me atrevería a decir que en aquel entonces a la mayoría de regiones ni siquiera les gustaba el café o no tenían especial interés en probarlo), en treinta años de democracia se ha mostrado como un gran fiasco. Se hace necesaria, por tanto, una revisión del estado autonómico español en el marco europeo, con el objetivo de redefinir con eficiencia el modelo de organización territorial, poner orden en el caos legislativo existente, erradicar el derroche y las duplicidades administrativas y acabar con el proteccionismo y la corrupción de los gobernantes. En mi opinión, es la única manera de que España, encuentre la senda de la competitividad y entre todos demos la vuelta a la situación. De una vez por todas, los políticos tendrán que ponerse de acuerdo, tomando las medidas que el pueblo reclama, y que necesariamente pasan por una reforma de la constitución para reformular las competencias estatales y las autonómicas, una revisión de las instituciones de control, un gran pacto de estado en los asuntos de cohesión nacional entre los grandes partidos, una reforma de la ley electoral que delimite en su justa medida las influencias políticas nacionalistas y regionalistas sobre las decisiones de carácter general del gobierno común de todos los españoles, y un drástico adelgazamiento del gasto en la estructura de las administraciones públicas que permita recuperar los niveles de bienestar robados a los ciudadanos en beneficio del statu quo del poder financiero y político.
¿Qué es imposible? ¿Qué los partidos políticos que sustentan esta situación harán todo lo posible para perpetuar éste sistema político maquiavélico que les va tan bien a sus particulares intereses dando pienso a sus masas aborregadas de estómagos agradecidos? Allá él, el que quiera resignarse y no utilice los medios a su alcance para hacer oir su voz. Somos muchos los que con la razón del voto en una mano, y la resistencia pacífica en las calles como razón revolucionaria forjadora de futuro en la otra, queremos cambiar el estado de las cosas.
En fin, así lo ve al menos este iluso aprendiz de escritor y poeta inconcluso que no votó la constitución del setenta y ocho, ni admite la infalibilidad de padre de la patria alguno, y al que le gustaría que la constitución de su país fuese la de un conjunto de hombres y mujeres libres compartiendo un mismo camino.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Acción de Gracias

Tres mementos otoñales de un 20 de Diciembre

Uno
Memento de oración

En este otoñal veinte de Diciembre, postrero y triste, viene a mi memoria una bella Acción de Gracias, consuelo para mi alma agnóstica afligida. Bien vale la pena un alto en el camino y dedicar un momento a un memento de oración.

Mis padres tenían la costumbre, como quizás tengáis también algunos de vosotros mayores míos periféricos y concéntricos, de acabada la Misa Santa permanecer en el oscuro silencio de la iglesia frente al Cristo sacramentado dedicando unos minutos a sus personales Acciones de Gracias. Frente a la letanía sonora monótona de la oración de beata vieja, la de mis progenitores era susurro afónico e íntimo de canción de cuna, delicada y dulce, aleccionadora del hijo que está a su lado sentado estático en el banco, camaleón gesticular incapaz de que brote de él palabra alguna de agradecimiento.
Algo así sonaba aquel momento de memento, musical y armonioso:

Gracias Señor, por convertirte en pan y vino infinito y saciar el hambre y la sed de nuestras almas.
Gracias Dios, por amarnos hasta el extremo en el que se puede amar: la Muerte, dar la Vida por los demás.
Gracias Padre, por permitirnos ser Uno Contigo, y querer para el Hombre una única comunidad de Amor.
Gracias Omnipotente, por tu Perdón y por tu Auxilio, por los cuales todos los días puedo volver a empezar, dejando atrás mis miserias, errores y fracasos y avanzar en la búsqueda de la Verdad.

La grandeza de este acto personal de Acción de Gracias la percibía el niño que era yo entonces en los gestos postrados, la actitud de sumisión y las bondades de los rostros. ¿Sabéis de qué os hablo, verdad? Para papá y mamá era un momento de especial recogimiento espiritual, extático y de solicitud de algún que otro necesario favorcillo divino. Seguro que ninguno para ellos mismos.

Puede que desde el Azul, en estos precisos instantes, estén Luis y Carmen haciendo sus mementos de oración. Únase quién en su estado de ánimo pueda y quiera:

…….
¡Oh, Tú, Señor, Dios, Padre Omnipotente!
¡Oh, Tú, Muerte y Vida, Uno Contigo, Hombre, Amor, Perdón, Auxilio, Verdad!
¡Oh Tú, Dios lejano, Esencia espiritual que me contienes!
¡Oh, Tú, cercano Dulce Niño Jesús!
Escucha ésta mi plegaria.

En este otoñal veinte de Diciembre, postrero y triste, consuelo de alma agnóstica afligida, sea mi forma este año gris de calamidad, de desearos a todos, familiares y amigos, periféricos y concéntricos, una Blanca y Feliz Navidad.
Amén.


Dos
Memento poético de soplo de aura geométrico y arrítmico
(Acción de Gracias sin pavo)

El padre duerme
la hija lee
la madre canta

Una paloma aterida de frío observa
desde el alféizar de la ventana

El padre dormita.
Muy caballero él,
con su elegante pañuelo
protector de gargantas,
y la bata azul de rombos,
que es su manta.
Las orejas del sillón,
y los dedos de su palanca,
le sujetan los pensamientos y los sueños.
¡Oh Tú, rayo poderoso
de sol otoñal,
que atraviesas cristales
y calientas mejillas!

El padre duerme
la hija lee
la madre canta

Una paloma aterida de frío observa
desde el alféizar de la ventana.

Sueña el padre con el abuelo
desconocido de sus hijos,
y con la sufrida madre
que en tiempos de miseria lo tuvo.
Sueña el padre
un sueño imposible.
Todos reunidos en la misma mesa.
Coro familiar navideño,
voces afinadas en melodiosa
y eterna sinfonía.
¡Oh Tú, rayo poderoso de
sol otoñal,
que atraviesas cristales
y calientas mejillas!

El padre duerme
la hija lee
la madre canta

Una paloma aterida de frío observa
desde el alféizar de la ventana

La hija lee recostada.
Nariz intelectual de
gafas apoyadas
en la punta de la montaña.
El libro abierto en el regazo.
El gesto femenino.
Romántica historia de amores
en que relato e imaginación,
toman caminos divergentes.
El amante del libro dice una cosa,
el de su corazón, que vuela libre, otra.

El padre duerme
la hija lee
la madre canta
 
Una paloma aterida de frío observa
desde el alféizar de la ventana.
 
Cae el libro de su regazo
y las gafas de su montaña.
Tras el carnaval,
ya sin las máscaras,
los cuerpos desnudos
del arlequín y la bailarina
se funden en uno
en carnal abrazo.
Un soplo de besos románticos,
mecen la seda de la bailarina
que aún no sabe del último viaje.
Le duele la cabeza y llora
abrazando al hijo,
que nunca nacerá de su vientre.
Pobre sombra de bailarina,
vena frágil al dolor de amor.
Danza y danza en tus nuevos prados verdes.
El paraguas del Azul proteja tu cabeza.

El padre duerme
la hija lee
la madre canta

Una paloma aterida de frío observa
desde el alféizar de la ventana.
 
La virgen María, entre cortina y cortina,
se peina en la cocina.
La madre canta.
Gruesas rebanadas de pan de ayer
mueren ahogadas en leche y huevo.
Mientras, alguien se asoma a la ventana
y ve al Niño Dios en la cuna.
La madre canta.
El aceite está a punto. Hierve de amor.
Tarde otoñal de placeres culinarios maternales.
Un perfume de canela y limón se filtra
entre los sueños.
¡Oh, Tú, la que conoce los duendes
que curan el dolor de tripa
con masajes amorosos
y ungüentos mágicos!
¡Oh Tú, la que conoce payasos
que quitan el miedo¡
¡Oh Tú, la que conoce al Niño rubio que es
Rey de pobres!

El padre duerme
la hija lee
la madre canta

Una paloma aterida de frío observa
desde el alféizar de la ventana.

¿Una voz andaluza en
cocina castellana?
Malagueña salerosa, biznaga, azahar,
miel, limón, drupa sabor hojiblanco.
Melodía tonal de aromas andaluces.
Malagueñas, sevillanas, soleares y seguidillas.
Trino al que envidian los pájaros cantores.
Pena, alegría, risa, llanto.
Palmera que subes a altas palmas.
Pintora de iglesias y angelotes negros.
Trovadora de sapos cancioneros que
cantan a la luna.
Melodía que duerme para siempre
en el panteón de mi pensamiento.
¡Una vez más, sólo una vez,
pónte la mantilla blanca,
pónte la mantilla azul!

El padre duerme
la hija lee
la madre canta
 
¿Qué haces  tú, espíritu aterido de frío,
observando curioso desde el alféizar de mi ventana?

Toc, toc.
No, aún no puedes.

 
Tres
Memento sonoro maternal antes de la despedida final y el cierre definitivo. (hiperestesia de espíritu que muere cada 20 de Diciembre)

Variante melódico sobre un mismo tema y canto final maternal a la Virgen
(tema principal: Palmero sube a la palma)


Villancico materno de soledad de otoño
(tema acompañamiento de temporada: Canción de cuna navideña)



 P.Sivón

Aprendiz de escritor, folclorista, español y extremeño (errantes), católico universal agnóstico de fe divina, buscador de verdades más o menos ciertas, y poeta inconcluso.